(foto: David Pérez)
(foto: David Pérez)
(foto: David Pérez)
(foto: David Pérez)
(foto: David Pérez)

mientras, ellos siguen libres

Me ataron y me vendaron los ojos, tenía tres meses de embarazo, pusieron sus pies sobre mi cuerpo para inmovilizarme. Me encerraron en un pequeño cuarto sin ventanas. Les escuchaba decir malas palabras de mí. De repente vinieron al cuarto, me golpearon y me violaron. Empecé a sangrar mucho, en ese momento perdí a mi bebé.
– C 18311. Abril, 1992. Mazatenango, Suchitepequez. Guatemala: Memoria del Silencio.

Fui violada consecutivamente, aproximadamente unas 15 veces, tanto por los soldados como por los hombres que vestían de civil. Tenía siete meses de embarazo, a los pocos días aborté.
– C 16246. Marzo, 1982. Chinique, Quiché. Guatemala: Memoria del Silencio.

Con ocho meses de embarazo, permanezco atada a una cama-catre, con cordones umbilicales reales, de la misma forma que las mujeres indígenas, embarazadas, eran amarradas para ser posteriormente violadas durante el conflicto armado en Guatemala.

(Edificio de Correos. Guatemala. 2007)